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“Sin periodismo no hay democracia”, lema del distintivo para el Día de la Constitución


Se trata de que los profesionales de la comunicación lo porten, de manera visible, cuando cubran e informen sobre los actos organizados en torno al 6 de diciembre o en el día previo. Ya pueden recogerse en la Asociación de Prensa de Jerez

Las 48 asociaciones federadas y las 15 asociaciones vinculadas a la FAPE ya disponen en sus sedes de los distintivos con el lema “Sin periodismo no hay democracia” que se repartirán entre los socios y compañeros periodistas para que los porten, de manera visible, cuando acudan a cubrir los actos conmemorativos del Día de la Constitución y, en el caso de las televisiones, también cuando informen sobre ellos. También se portarán en el día previo.


Esta iniciativa de la FAPE tiene como objetivo fundamental hacer llegar a la sociedad  el mensaje de que los periodistas son imprescindibles para el fortalecimiento de la democracia y de que sin periodismo no hay libertades, y surge ante la importante crisis por la que atraviesa la profesión en estos momentos, con cierres de numerosos medios, EREs, despidos y precariedad en las redacciones de todo el país.

Por eso, esta acción va de la mano de la aprobación en las distintas instituciones del Manifiesto de FAPE en defensa del Periodismo.

Los interesados pueden pasarse desde ya por la asociación para recoger su chapa distintiva, aunque os sugerimos que antes escribáis un mail a la presidenta, Pepa Pacheco.

Manifiesto de la FAPE en defensa del periodismo

El documento, según la decisión adoptada por la última Junta Directiva de la Federación, celebrada el pasado día 6 en Segovia, se presentará ante las instituciones públicas españolas a fin de que lo sometan a la consideración y aprobación de sus respectivos plenos

Si aseguramos que el  periodismo atraviesa en España la peor crisis de su historia, nadie podrá decir que exageramos. Se nos podrá acusar de ser reiterativos porque desde la FAPE venimos denunciando este desastre, una y otra vez, en los últimos años.

En esta denuncia constante, hemos sostenido y sostenemos, como eje de nuestra posición, que nuestro país pagará un alto precio si asiste al deterioro del sector periodístico sin tomar medidas que palien la situación. Dejar morir el periodismo es como dejar morir la democracia, porque los medios contribuyen a su sostenimiento promoviendo el debate cívico, el intercambio de ideas y actuando como contrapoder a fin de evitar los abusos.

En términos de empleo, el drama está cuantificado a través del Observatorio de la Crisis de la FAPE que, desde noviembre de 2008, viene registrando su impacto. Con los últimos ERE en editoras locales y en varios grupos nacionales líderes, como los de EFE y los anunciados en El País y Unidad Editorial,  hemos superado los 8.000 empleos perdidos en el periodo de contabilización, lo que unido a los anteriores eleva a 10.000 el total de periodistas en paro.

Se podrá afirmar que hemos predicado en el desierto a la vista de lo que sigue ocurriendo en nuestro sector, que no es el único, por supuesto, que sufre la grave crisis que atenaza a nuestro país.

Pero nuestro sector, y pedimos disculpas por el atrevimiento, es un sector especial porque la demolición de sus cimientos afecta directamente a la  libertad de información y de expresión, que  constituye la base de todas las demás libertades y es el fundamento de la dignidad humana.
Sabemos lo que es un país sin medios independientes, sometidos a la censura diaria de sus informaciones,  con periodistas encarcelados por  ejercer la crítica del poder, despedidos por resistirse a las presiones e incluso asesinados por tratar de ser independientes. Lo estamos viviendo en varios países, algunos de ellos muy cercanos a nosotros por lazos históricos y culturales.
Sabemos lo que significa contratar a periodistas sin remuneración o con un salario indigno. Sabemos lo que supone para la vitalidad de un país que su prensa vaya muriéndose poco a poco. Sabemos que todos estos factores negativos empobrecen la democracia y abren el paso a impulsos autoritarios, de los que los ciudadanos son las principales víctimas.
La precariedad laboral y salarial se extiende como una marea, colocando a los periodistas en una situación de indefensión ante las presiones, vengan de donde vengan. El papel de contrapoder de la prensa queda reducido a la mínima expresión.
En el enfoque de los editores, los periodistas dejan de ser unos profesionales a respetar para convertirse en números que pueden ser tachados en cualquier momento.
La expulsión de periodistas veteranos, con fuentes y con criterio,  priva a los medios del necesario talento para ofrecer a los ciudadanos un periodismo de calidad.  De nuevo, la sociedad es la gran perjudicada.
El panorama propicia que surjan agoreros que pronostican el fin del periodismo, que  es casi como sostener que la democracia tiene los días contados. Porque ustedes, los representantes de los ciudadanos, saben bien que sin prensa libre y crítica con el poder, la salud de la democracia se resiente.
Pero en la FAPE no tenemos ninguna duda de que el periodismo sobrevivirá como elemento vital para el desarrollo de nuestra democracia y de nuestra sociedad en un clima de tolerancia y de convivencia pacífica.
Tampoco tenemos ninguna duda de que los periodistas seguiremos siendo necesarios para jerarquizar las noticias, confirmar su veracidad, contrastarlas y difundirlas bajo un paraguas ético y deontológico, como garantes que somos del derecho fundamental de los ciudadanos a recibir información libre y veraz. 
Ante este panorama, los periodistas no nos estamos quedando quietos. Estamos plantando cara a la crisis promoviendo innovadores proyectos editoriales, pero en la FAPE creemos que esta respuesta solo profesional no es suficiente.
Las instituciones y los ciudadanos tienen que saber que su futuro democrático y solidario necesita unos medios de comunicación potentes e independientes, con periodistas que, con su credibilidad, aporten elementos que ayuden a la gente a formarse su propia opinión.
No hemos encontrado otra forma mejor de expresarlo que el eslogan de nuestra campaña en defensa de nuestro oficio: “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo, no hay democracia”.
Por lo tanto,  la FAPE  hace un llamamiento a los representantes de los ciudadanos en todas las instituciones para que respalden este manifiesto en defensa del periodismo.
En este llamamiento destacamos:
-QUE la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común.
-QUE esa misma libertad queda dañada cuando  se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder.
-QUE es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas  y en valores como la integridad y el rigor.

-QUE la supeditación de la ética a la dictadura de la audiencia conduce a la inmoralidad y a la ilegalidad, como nos ha demostrado en el Reino Unido el caso del News of the World.

-QUE el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio.

-QUE unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean,  para difundir informaciones sesgadas, interesadas y en algunos casos falsas.

-QUE el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance. 

-QUE los Gobiernos y las instituciones no pueden mirar hacia otro lado cuando empresarios sin escrúpulos quieren convertir un espacio de libertad, como es un medio de comunicación, en un taller de esclavos ofreciendo empleos sin remuneración.

-QUE el futuro del periodismo está en la calidad del contenido que elaboren los periodistas sea en el soporte que sea. Si los medios renuncian, como están haciendo, a las buenas historias, a los buenos reportajes de investigación, a las buenas crónicas de los corresponsales,  poco podrán hacer para convencer al usuario de que es necesario pagar por los contenidos.

-QUE las administraciones tienen que incentivar los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas.

-QUE la defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado,  atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.

Consecuentemente, solicitamos a las instituciones que adopten este manifiesto en defensa del periodismo y que lo tramiten y aprueben como resoluciones en plenos, comisiones y otros órganos que juzguen oportunos.

El Manifiesto de Pamplona de la FAPE sale en defensa de los valores del periodismo

El periodismo vive tiempos convulsos, asediado por la crisis económica y de modelo, que a su vez ha producido una crisis de identidad y de valores, tanto en los medios como en los periodistas.
El adelgazamiento de las redacciones carga de trabajo a los que se quedan, por lo que apenas pueden contrastar la información que les llega. Además, cercena la iniciativa de los redactores para buscar información al margen de los circuitos establecidos y de la agenda marcada por quienes están interesados en señalar lo que debe llegar al ciudadano. Esta limitación de las condiciones de trabajo afecta al rigor de los contenidos y a los principios deontológicos de esta profesión,  como son la pluralidad, la independencia, la objetividad y la veracidad.
Hay desánimo y hasta miedo en las redacciones. Los editores se concentran en los despidos sin que se atisbe el más mínimo detalle del modelo sobre el que esperan sostener el negocio; los directores dejan a un lado el debate periodístico para hablar de nuevos perfiles tecnológicos encarnados en periodistas con sueldos ‘competitivos’.
La alternativa se repite: salarios de bajo coste. Es decir, periodistas mal pagados, a los que, además, se les exige la cesión total de sus derechos de autor a la empresa. Pagar mal a los periodistas es exponerlos a las presiones, ya sean políticas o económicas, siempre prestas a debilitar la identidad profesional y a dinamitar sus códigos deontológicos.  
Avanza el periodismo de corta y pega, de difusión de productos enlatados, de las ruedas de prensa sin preguntas, de la preeminencia del rumor sobre la verdad, de la proliferación de noticias sin verificar,  sin contrastar fuentes y que tiende a desbancar a la objetividad como valor clave en el ejercicio de nuestra profesión. También se hace visible el periodismo  de los que “calientan” los debates con comentarios agresivos, en ocasiones calumniosos,  para subir la audiencia.
La deontología profesional se somete, hoy, a las leyes del mercado que imponen editores y directores y se sacrifica en aras del entretenimiento, del espectáculo. Las llamadas tendencias del momento fijan una agenda de noticias banales, que debilita el criterio profesional y roza en ocasiones el sensacionalismo y el esperpento. 
En un intento de anular la profesión periodística, se aprueban leyes que tratan de convertir la información libre en un altavoz de mensajes políticos, cronometrados y de dudoso interés para las audiencias.  
La consecuencia es que los periodistas pierden peso en las redacciones y ellos y sus medios reputación entre la ciudadanía.  La marca pierde valor, la moral profesional languidece.
Ante esta situación,  la LXX Asamblea General de la FAPE reivindica el valor y la vigencia de los principios éticos contenidos en su Código Deontológico, y en su defensa, aprueba el siguiente Manifiesto:
            1.- Los periodistas integrados en la FAPE se comprometen con la sociedad a mantener en el ejercicio de nuestra profesión los principios éticos y deontológicos que le son propios, como refleja el preámbulo del Código Deontológico, y  a defenderlos contra cualquier amenaza.
            2.- El futuro son los contenidos, pero esos contenidos siguen necesitando periodistas que seleccionen, confirmen, contrasten, contextualicen  y expliquen las informaciones, ya sea en Internet, televisión, radio, papel, tableta, móviles o cualquier otra plataforma. Periodistas que cumplan escrupulosamente los principios éticos y deontológicos de su profesión y que alejen de ella, con su comportamiento, a los que caen en el amarillismo, el servilismo o el escándalo interesado.
            3.- Los principios deontológicos de los periodistas no pueden supeditarse a los gustos del público o a la búsqueda de la audiencia a toda costa. La libertad de información tiene que ser la máxima posible, pero existen unos límites, y si se traspasan, podemos vulnerar los derechos fundamentales y la dignidad de las personas. Sólo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento, como señala el Código Deontológico de la FAPE. 
            4.- La elaboración de información para diferentes soportes a la vez no es siempre posible ni es aconsejable en todos los casos. Si se trata de forzar esta práctica, redundará en perjuicio de los referidos valores y de la calidad de la información e, incluso, de los derechos laborales del periodista, si la remuneración no va directamente relacionada con todo el trabajo realizado.
            5.-  Advertimos de que los recortes en las redacciones y la precariedad laboral facilitan las presiones contra la ética y la profesionalidad de los periodistas por parte de los propietarios de medios, de los distintos poderes y de las fuentes.
            6.- El escenario digital ha cambiado el concepto de los derechos de autor y el contrato inicial de los periodistas con los editores.  En todo el mundo, surgen reclamaciones de distintos sectores ligados a la comunicación que demandan el reconocimiento de los derechos de autor por el uso y, sobre todo, la reutilización de sus trabajos. La FAPE considera que incorporar los derechos de autor a los convenios colectivos fortalece los principios éticos y deontológicos.
7.-Ante los cambios veloces e imparables que promueven las nuevas tecnologías,  la inversión en formación continua aparece como una de las grandes prioridades de la nueva era de los medios. Una formación  que la FAPE concibe en dos apartados: tecnológico y ético. Corresponde impulsar la primera a las asociaciones de periodistas, a los sindicatos y a los medios; la segunda, a las universidades.
            8.-  Los medios digitales no necesitan inventar otra ética, ya que ésta no depende de los soportes o de modelos nuevos. La pluralidad, la veracidad, la objetividad y la independencia son robustas muletas en las que se apoya la ética, ya sea para los medios escritos como para los audiovisuales y digitales. La honestidad en el manejo de los datos, el rigor, la búsqueda de la verdad, el respeto a la intimidad y al honor de las personas tienen que abrigarnos siempre.
            9.- Rechazamos de plano la manipulación informativa, venga de donde venga, la ordene quien la ordene, la cometa quien la cometa y tenga la finalidad que tenga, porque es un atentado contra los principios éticos y deontológicos de nuestra profesión, además de una reprobable estafa a los ciudadanos.
10.- Como un medio para promover la defensa del periodismo y de la calidad periodística, los gobernantes, primero, y el resto de políticos después, tienen que cortar inmediatamente el recurso a las ruedas de prensa sin preguntas y a las declaraciones enlatadas. En el caso de que se insistiera en esta aberrante práctica, los periodistas deben especificarlo en sus informaciones.
10.- En esta lucha para cortar las trabas al ejercicio periodístico,  la FAPE recuerda que los periodistas no son máquinas y que una de de sus principales funciones es decidir qué es noticia. Los periodistas pueden decidir profesionalmente que lo que declara un político en un “enlatado” no es noticia. Sería un gran avance que así lo hicieran.
11.- Como parte de su reivindicación de los valores profesionales, la  FAPE reitera su rechazo a la reciente reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que condiciona la capacidad y autonomía de las televisiones privadas para difundir la información política durante las campañas.  Esta reforma reduce el derecho constitucional de los ciudadanos a la información veraz,  que se sustituye por propaganda,  e imposibilita el libre ejercicio del periodismo en televisiones y emisoras públicas y privadas. También rechazamos la censura a la que pueda dar lugar esta reforma electoral.
12.- Ante la proximidad de la campaña electoral para los comicios autonómicos y municipales,  la FAPE insta a los responsables de los medios televisivos a que adviertan a los espectadores de que están obligados a emitir determinada información, para cumplir la ley.
            13.- Estamos muy preocupados por la premeditada mezcla de publicidad e información que crece en los medios. Y rechazamos que los periodistas participen en campañas con ánimo de lucro, ya que atentan contra el Código Deontológico de la FAPE, que establece en su artículo 18 que “se entiende éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de las profesiones periodísticas y publicitarias”.
14.- Apoyamos la conversión de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE en una fundación, para fortalecer su misión de garante del Código Deontológico. A este respecto, invitamos a los editores a que se adhieran a la Comisión como paso necesario para afianzar en las redacciones el criterio de periodismo de calidad que también ellos proponen.
15.-  Respaldamos el dictamen del Consejo de Estado sobre la eliminación de los anuncios de prostitución e instamos a los editores a que cumplan su compromiso de aplicar altos estándares éticos en la autorregulación de la publicidad, contenido en la Declaración de Madrid que subscribieron, junto con FAPE, el 4 de junio de 2010. La defensa de la ética también les incumbe.

Los grandes valores del periodismo no caducan.
Estamos firmemente convencidos de que sólo el compromiso del periodista y de los editores con la ética y la deontología profesionales, cada uno en su ámbito particular,  puede abrir paso al periodismo de calidad que ambas partes reclaman como vía para superar la crisis.

El ministro de la Presidencia propone una fundación tripartita entre la FAPE, sindicatos y editores que gestione la formación de los periodistas

El ministro de la Presidencia ha propuesto hoy en Pamplona crear una fundación tripartita donde participen la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), los sindicatos y los editores y encargada de gestionar de manera autónoma la formación de los periodistas. Al tiempo que ha anunciado la elaboración de un libro blanco sobre nichos de empleo para periodistas, a propuesta del Gobierno, que explore de la mano de “una consultora de prestigio” los espacios profesionales frontera con el periodismo y con capacidad de absorber la mano de obra sobrante en el sector.
Ramón Jáuregui, a cargo de la conferencia de clausura del Congreso sobre el Futuro del Periodismo que se ha celebrado hoy en Pamplona, ha resucitado la propuesta de un plan de ayudas a la prensa y la reanudación de contactos con la Asociación de Editores de Diarios de España (AEDE).
El ministro de la Presidencia ha lamentado la difícil situación laboral del periodismo y ha reconocido su frustración al no poder intervenir sobre el mercado para mejorar las condiciones laborales de los periodistas. “No podemos incorporar al Estatuto de los Trabajadores una figura específica sobre periodistas en contra de los editores”, ha confiado. Con todo, el ministro ha apostado por continuar trabajando para elevar las condiciones laborales del periodismo, en parte devaluadas a consecuencia de un mercado de oferta y demanda desequilibrado.
En tono vehemente, el ministro ha defendido la imposición de bloques electorales a las televisiones públicas y privadas para “evitar discriminaciones injustas”, aunque ha asegurado que la Junta electoral realizará “una interpretación lo suficientemente flexible como para que el derecho a la libertad de expresión no sea vulnerado”.
Respecto al mercado audiovisual, Ramón Jáuregui ha subrayado la apuesta del Ejecutivo por ordenar el espacio audiovisual -“modernizando el sector”, ha dicho- y ha avanzado que el Gobierno someterá a subasta pública el espacio radioeléctrico que aun queda pendiente, antes del verano, con la intención de que el sector pueda continuar desarrollándose. El ministro de la Presidencia también ha abogado por la pronta puesta en marcha del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA), que ha calificado de “derecho de los ciudadanos españoles”, de acuerdo al mandato de la Ley General de la Comunicación Audiovisual.
El ministro ha estado precedido de las intervenciones de la presidenta del Parlamento de Navarra, Elena Torres, y del consejero de Relaciones Institucionales y Portavoz del Gobierno de Navarra, Alberto Catalán. Ambos han subrayado la importancia del periodismo para la buena salud de una sociedad informada, formada y, por ende, democrática.
La presidenta de la FAPE, Elsa González, ha completado la idea precisando que los periodistas son constructores de una nueva sociedad de la información, asumiendo el envite de manera coral: “Somos inconformistas, nos gustan los retos”. Para la presidenta de la FAPE, en las conclusiones del Congreso, a las que ha dado lectura el vicepresidente de la organización Nemesio Rodríguez, ha quedado bien patente que los periodistas “tenemos un compromiso ético con el futuro”.

Manuel Núñez Encabo defiende que la ética periodística sea “una y sola”, convergente a todo tipo de soportes

El presidente de la Comisión de Quejas y Deontología de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Manuel Núñez Encabo, ha defendido hoy la necesidad de que la ética periodística constituya un principio transversal a toda la información periodística, incluidos los nuevos escenarios, puesto que la deontología profesional “no distingue entre soportes”.
Invitado a dictar la conferencia magistral que ha inaugurado el Congreso sobre el Futuro del Periodismo que se celebra hoy en Pamplona como antesala a la LXX Asamblea General de la FAPE, el catedrático de Ciencias Jurídicas de la Universidad Complutense de Madrid ha vertebrado su discurso  en la defensa del periodismo y de los periodistas como garantía de supervivencia de las empresas informativas.
Para Núñez Encabo, “la convergencia digital multimedia no deja desfasado el periodismo, en contra de los agoreros que confunden continentes con contenidos y tecnologías con funciones y actividades”.
Con esta amonestación, el presidente del órgano deontológico de la FAPE ha reivindicado la fortaleza de la formación y de la exigencia ética, como principios esenciales del periodismo y, sin los cuales, la profesión no tiene razón de ser.  “El buen periodismo solo es posible por la intervención de profesionales preparados y éticamente comprometidos”, ha sentenciado.
Núñez Encabo ha creído necesario precisar elconcepto claro de deontología del periodismo, de la que ha dicho que es pública y no privada, “lo que lleva a su responsabilidad pública ante los ciudadanos y no solo ante la conciencia individual del periodista”.
Al hilo, ha rechazado la autorregulación por insuficiente. A su juicio, la ética solo será eficaz si las normas son publicadas en códigos deontológicos, como el de la FAPE . Con todo, se ha referido a las resoluciones de la Comisión de Quejas y Deontología, de las que ha dicho que son “patrones de un máximo ético y un mínimo jurídico” e importantes “acicates de la responsabilidad de medios y periodistas”.
En este sentido, ha querido dirigirse a los editores, a quienes ha hecho corresponsables de la debacle de la credibilidad que la ciudadanía concede a los medios de comunicación. “La información no es una mercancía”, ha sentenciado en contra de voces editoriales que la califican de commodity, cargando así contra los intereses del mercado.
Punto y seguido, ha ensalzado el papel de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE que está generando, sin prisas pero sin pausas, “una doctrina jurisprudencial-deontológica que legitima su existencia y utilidad”, aunque todavía con una eficacia limitada, a reforzar con la adhesión de asociaciones, sindicatos y editores a su trabajo.
El presidente del órgano deontológico de la FAPE también ha tenido palabras para WikiLealks, cuyo valor reside en el filtro periodístico. Así, ha negado que Wikipedia pueda ser considerada fuente periodística, dado que adolece de fiabilidad según se recoge en una sentencia judicial donde participó el experto.
La conferencia magistral de Manuel Núñez Encabo ha estado precedida por las intervenciones del presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, y de la presidenta de la FAPE, Elsa González, que han supuesto el pistoletazo de salida al Congreso.
Ambos han realizado una apasionada defensa del periodismo y de los periodistas. Miguel Sanz ha agradecido a los profesionales de la información el rigor y buen hacer con que acompañan a los políticos en el ejercicio de la actividad pública. Mientras que Elsa González ha insistido una vez más en que periodismo y periodistas son imprescindibles para el buen funcionamiento de una sociedad democrática.

La FAPE reclama respeto al libre ejercicio del periodismo durante la próxima campaña electoral

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Ante la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas del próximo 22 de mayo, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) recuerda -y recalca- la importante independencia de los profesionales de la información en este proceso, que es clave para una sociedad democrática.
En este sentido, la Junta directiva de FAPE, reunida este viernes en Melilla, analizó con preocupación la creciente tendencia de los partidos políticos a controlar las informaciones que generan, especialmente en periodo electoral. El punto culminante de estas prácticas, que la FAPE rechaza de plano, es el artículo 66.2 de la reforma de la LOREG, que instaura bloques electorales minutados en todas las televisiones.
Esta Federación observa con inquietud cómo los políticos repiten una y otra vez que la prensa es uno de los pilares de la democracia, al tiempo que no dudan en limitar caprichosamente el ejercicio del periodismo. De tal manera, la FAPE ve necesario reforzar la libertad de los periodistas.
En este sentido, la Federación considera imprescindible:
          Que los profesionales recuperen la capacidad de decidir qué es noticia y cuánto tiempo se dedica a ella, ahora cercenada en el caso de los medios públicos y de las televisiones privadas.
          Que los partidos políticos respeten el criterio de los periodistas a la hora de desempeñar su trabajo, con el imprescindible abandono de las declaraciones enlatadas.
          Que los profesionales de la información disfruten de acceso libre y sin restricciones a los actos de campaña, permitiéndoles realizar una cobertura libre, mediante texto e imágenes –audiovisuales y gráficas- propios.
          Que los candidatos celebren debates electorales abiertos, sin corsés previos, moderados de una forma participativa, y no meramente testimonial, por profesionales del periodismo.
          Que los responsables políticos abandonen la insana costumbre de celebrar ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas, que se nieguen a participar en ellas y que, en su lugar, promocionen la celebración de intervenciones donde sí se permita interpelar. Que rechacen las declaraciones enlatadas y desestimen su participación en actos donde se impide el libre acceso de cámaras e informadores.
Para la FAPE, la mejor información es la que se produce desde la libertad y profesionalidad de los periodistas. En este sentido, tanto la Federación como las 48 asociaciones que la integran, se mantendrán vigilantes para que se cumplan estos criterios durante todo el proceso electoral.
La FAPE expresa su voluntad para organizar y moderar debates políticos que fomenten la pluralidad, para lo que pone a disposición de los candidatos su sede en Madrid y las de sus asociaciones federadas en el resto del país.

Interior y la FAPE suscriben un convenio para facilitar la identificación de los periodistas en acontecimientos

El Ministerio del Interior y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) han suscrito un “Convenio de colaboración para la identificación de los profesionales de la información en los hechos que requieran actuaciones policiales”. El acuerdo ha sido rubricado por el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y por la presidenta de la FAPE, Elsa González.
Con este acuerdo, impulsado a iniciativa de la FAPE, se pretende mejorar la identificación de los periodistas, especialmente de los informadores gráficos de prensa y televisión, cuando trabajan en la cobertura de acontecimientos en los que también desarrollan su labor las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El objetivo final es permitir que tanto los informadores como los funcionarios policiales realicen su labor sin entorpecerse.
Distintivo voluntario
Para ello, el convenio suscrito prevé que, para facilitar la labor de los profesionales de la información que desarrollan su actividad en lugares donde se  producen situaciones de riesgo o de conflicto y para que éstos puedan ejercer su tarea y funciones de captación de la información con las mayores garantías y facilidades, los informadores podrán, de forma voluntaria, portar un distintivo, tipo chaleco, con la  inscripción PRENSA.
Este chaleco, personal e intransferible y que tendrá una vigencia de un año desde su expedición, será un peto, de color blanco y con la inscripción PRENSA en color negro. Además, en la parte delantera superior izquierda figurará un número que servirá para identificar a la persona a quien se adjudique este distintivo.
El chaleco, que no sustituye a los documentos oficiales legalmente previstos para la identificación de los informadores, irá acompañado de una credencial no transferible donde constarán: nombre y apellidos del informador, número del documento nacional de identidad y número de registro en la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) o número de registro en la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y TV (ANIGP), asociación vinculada a FAPE. Esta credencial también incluirá el número que figurará en la parte delantera superior izquierda del chaleco.
Tras la entrada en vigor del convenio, la FAPE procederá  a la entrega de los chalecos a los profesionales de la información que reúnan los requisitos legales que les acrediten para el ejercicio de esta profesión. Por su parte, los profesionales extranjeros que ejerzan en España podrán igualmente obtener los distintivos, a través de la FAPE, para su uso durante el tiempo de su estancia profesional en España.
Los distintivos tendrán una vigencia de un año desde la fecha de expedición y la renovación se producirá concluido el mencionado periodo, siempre que su titular siga manteniendo los requisitos que dieron lugar a su obtención. La sustracción, pérdida o deterioro del chaleco deberá comunicarse a la FAPE y, en caso de sustracción, previamente deberá presentarse denuncia ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Para garantizar la eficacia del convenio, la FAPE comunicará al Gabinete de Coordinación de la Secretaría de Estado de Seguridad la relación de los profesionales, mediante nombre y apellidos y número de registro, a quienes han sido asignados los chalecos. Igualmente, se comunicará cualquier variación que se produzca en dicha relación.
Actuación sobre el terreno
El acuerdo prevé igualmente que las oficinas de prensa institucionales adopten las medidas que sean necesarias durante el desarrollo de los acontecimientos cuya información se cubra  para que los profesionales de los medios de comunicación puedan realizar su labor con la mayor eficacia posible. En ausencia de la representación por parte de las oficinas de prensas institucionales, los profesionales de la prensa presentes en el lugar de los hechos podrán requerir al responsable del dispositivo policial información sobre las zonas que considere más seguras, haciendo compatible la realización de su tarea con la de los efectivos policiales. Sin embargo, en el ejercicio de su profesión, los profesionales de la información tendrán que cumplir los requisitos establecidos en el Convenio, asumiendo libremente las responsabilidades sobre los riesgos que se puedan derivar del ejercicio de su labor.
En todo caso, la exhibición del chaleco no supondrá habilitación alguna ni autorización para que los profesionales de la información puedan acceder a aquellas zonas que el responsable del dispositivo policial haya declarado como de acceso restringido.

La FAPE recomienda a los periodistas españoles no viajar a Marruecos

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) aconseja a los periodistas españoles no viajar a Marruecos, sea por motivos profesionales o personales. Una orden no publicada del Ministerio del Interior marroquí impide la entrada al país de turistas españoles cuya profesión sea la de periodista.

Es lo que le ocurrió a la periodista Ana Beauchy, del diario Granada Hoy, que pasó una noche en dependencias policiales del aeropuerto de Marrakech, sin pasaporte e incomunicada de su familia. Este caso se suma a los de varios profesionales españoles, rechazados en las fronteras con Marruecos, independientemente de los motivos por los que pensaban realizar el viaje.

La orden marroquí, en vigor desde el lunes 22, impide el acceso a todo periodista español al margen de si su interés en el viaje es personal o profesional. El periodista vallisoletano Guillermo Sanz que viajó al país de vacaciones fue deportado el 29 de noviembre pasado después de pasar una noche en el aeropuerto de Marrakech, a donde llegó acompañado de su novia y un grupo de amigos. Las periodistas extremeñas Tania Agúndez y Ana Bornay permanecieron retenidas toda la jornada del 30 de noviembre en el mismo aeropuerto a pesar de que se disponían a realizar un viaje como turistas. Del mismo modo, varios periodistas ceutíes intentaron cruzar la frontera marroquí por carretera para recoger a familiares y amigos en el aeropuerto de Tánger la semana pasada, siendo también rechazados.

La FAPE rechaza una vez más la orden del Ministerio del Interior marroquí que prohíbe la entrada a todo periodista español que no resida en el país vecino. La primera organización profesional de periodistas de España considera que esta medida constituye un grave gesto de discriminación impropio de un buen hacer diplomático, además de un injustificado desprecio hacia las personas por motivos profesionales.Esta Federación reclama una mayor implicación del Gobierno español, al que solicita que agilice las gestiones que ha puesto en marcha con Rabat, para lograr el libre acceso de los periodistas españoles a Marruecos.

La FAPE califica de "censura" la autorización selectiva de Marruecos a medios

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) considera que la selección de un “mal denominado ‘pool’ de medios de comunicación españoles a los que se les permitirá el acceso a El Aaiún para la cobertura de la crisis del Sahara”, es una forma de “censura dirigida”.

El Gobierno español ha pedido al marroquí que se permita el acceso a la zona a todos los medios que lo soliciten, según ha recordado esta tarde en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso la ministra Trinidad Jiménez.

La responsable de Exteriores ha añadido que el Gobierno de Marruecos ha planteado una propuesta de acceso limitado de medios españoles en la línea de la ya aplicada a los franceses.

En el caso de Francia, las autoridades de Rabat permitieron viajar al Sahara Occidental solo a periodistas de dos grandes diarios: Le Monde y Le Figaro.

Jiménez ha insistido, no obstante, en que el Ejecutivo sigue tratando de que Marruecos acepte la presencia de todos los medios españoles que deseen informar desde la zona del conflicto.

Para la FAPE, la aplicación al caso español de ese sistema de “llamado ‘pool'” está “viciada de antemano por el veto impuesto por Marruecos a determinados medios, a determinados periodistas y a los corresponsales españoles en Rabat” a los que no se les permite formar parte del grupo de profesionales que viajarán en los próximos días.

En un comunicado difundido hoy, la FAPE califica de ” turismo de conflicto” el modelo elegido por Marruecos y precisa que la filosofía de un “pool” informativo -número reducido de profesionales en una cobertura con el compromiso de distribuir al resto de medios la información obtenida- dista de esta “selección a dedo de medios y de profesionales”.

La Federación “respeta la decisión que tomen los medios españoles elegidos por Marruecos, pero advierte de que el principio de discriminación que quiere imponer Rabat atenta contra la libertad de información”.

Desde que esta crisis comenzó, la FAPE ha subrayado en varios comunicados que “los atropellos a la libertad de prensa solo deterioran la calidad democrática” y ha hecho llamamientos “a la unidad de los periodistas españoles al margen de líneas editoriales”.

La primera organización profesional de periodistas de España expresa una vez más su “enérgica protesta” por el trato dirigido hacia los medios de comunicación españoles.

Además pide al Gobierno español que “atienda a su compromiso con la libertad de prensa y no participe en decisiones de veto que atentan contra el derecho de la ciudadanía a recibir información libre e independiente” y le reclama que “sea mucho más contundente en los mensajes que dirige a su homólogo marroquí para abrir sus fronteras a los medios de comunicación españoles”.

Diversos medios españoles han tratado en los últimos días de acceder al Sáhara Occidental para informar de la situación en esa zona tras el desmantelamiento por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes de un campamento en la afueras de El Aaiún, pero ninguno de ellos ha obtenido permiso de las autoridades de Rabat.

Tres periodistas de la SER lograron llegar a El Aaiún el pasado día 11, pero fueron expulsados pocas horas después.

Efe ha intentado llegar a El Aaiún en tres ocasiones desde los incidentes del 7 de noviembre.

Los días 8 y 9 las autoridades de Marruecos impidieron a periodistas de Efe de la delegación de Rabat tomar el avión en Casablanca hasta la capital administrativa del Sahara Occidental a donde pretendían viajar para informar del conflicto.

Cuatro días más tarde, un nuevo intento de entrar en el Sahara desde Canarias se vio frustrado cuando se impidió a los periodistas enviados por Efe y por otros medios desembarcar en la capital administrativa del Sahara.