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Manifiesto de los periodistas en el Día del Patrón


Los periodistas celebramos el día 24 la festividad de nuestro patrón, San Francisco de Sales, en uno de los periodos más críticos de la historia del periodismo en España. Paro elevado, expedientes de regulación de empleo sin freno, rebajas salariales y ofertas de trabajo sin remuneración, componen un cuadro desolador.

A esta situación se unen las constantes limitaciones a la libertad de expresión y al derecho de información con el recurso, sobre todo por los políticos, de las ruedas de prensa sin derecho a preguntas, un método reprobable porque hurta al ciudadano la respuesta a los problemas que condicionan su vida.

Poco hay que celebrar en este día, pero llamamos de nuevo la atención de los ciudadanos y de las instituciones sobre la importancia de que la libertad de prensa y el derecho de información mantengan su solidez como pilares fundamentales de la democracia.

Nuestra profesión es más necesaria que nunca en su papel primordial de proporcionar a los ciudadanos la información independiente, veraz y ecuánime que les ayuda a ser libres. Y los periodistas estamos orgullosos de ejercer esta función democrática.

En esta línea, la FAPE defiende un periodismo basado en la lealtad a los ciudadanos y en el control de los poderes, sobre todo en un momento en el que los casos de corrupción destapan en nuestro país tramas de intereses que atentan contra la transparencia y la democracia.

Este llamamiento forma parte del “Manifiesto en defensa del periodismo”, difundido en octubre del pasado año, que desarrolla dos ideas básicas en que ha estado trabajando la FAPE en los últimos meses: sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia.

En este manifiesto, suscrito por parlamentos, ayuntamiento y diputaciones, destacamos:

-QUE la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común.

-QUE esa misma libertad queda dañada cuando  se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder.

-QUE es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas  y en valores como la integridad y el rigor.

-QUE la supeditación de la ética a la dictadura de la audiencia conduce a la inmoralidad y a la ilegalidad, como nos ha demostrado en el Reino Unido el caso del News of the World.      

-QUE el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio.

-QUE unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean,  para difundir informaciones sesgadas, interesadas y en algunos casos falsas.

-QUE el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance. 

-QUE los Gobiernos y las instituciones no pueden mirar hacia otro lado cuando empresarios sin escrúpulos quieren convertir un espacio de libertad, como es un medio de comunicación, en un taller de esclavos ofreciendo empleos sin remuneración. 

-QUE el futuro del periodismo está en la calidad del contenido que elaboren los periodistas sea en el soporte que sea. Si los medios renuncian, como están haciendo, a las buenas historias, a los buenos reportajes de investigación, a las buenas crónicas de los corresponsales,  poco podrán hacer para convencer al usuario de que es necesario pagar por los contenidos.

-QUE las administraciones tienen que incentivar los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas.

           

-QUE la defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado,  atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.
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"El debilitamiento del periodismo deteriora las libertades"



“Los recortes en las redacciones provocan paro y precariedad, pero también pérdida de calidad. El debilitamiento del periodismo deteriora las libertades y la democracia”. Esta es la opinión expresada por Elsa González durante la presentación de la campaña “Sin periodismo no hay democracia”, que ha tenido lugar esta mañana en la sede de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).
La presidenta de la Federación ha asegurado también que estamos “ante la peor crisis que ha sufrido el periodismo” en España y ha explicado que con la campaña que hoy se ha presentado, con el fin de que todos los periodistas sean transmisores, se busca lograr la sensibilización de los ciudadanos sobre este problema.
Para ello, la FAPE aspira a que todos los profesionales de la comunicación porten, de manera visible, un distintivo con el lema “Sin periodismo no hay democracia” cuando desarrollen su trabajo los días 5 y 6 de diciembre, con motivo del Día de la Constitución, distintivos que se vienen repartiendo entre los trabajadores de los medios, gratuitamente, a través de las 48 asociaciones de la prensa federadas y las 15 vinculadas a la Federación.
González, ha recordado que “la Constitución garantiza el derecho de los ciudadanos a recibir una información libre y plural, que es lo que queremos conseguir con todo esto”, y ha explicado que también forma parte de la campaña puesta en marcha desde la FAPE la adhesión al “Manifiesto en defensa del periodismo” en los ayuntamientos, diputaciones y parlamentos. Hasta el momento, se han adherido 35 corporaciones públicas.
Este documento nace “de la constatación de la dramática situación que estamos viviendo en nuestro sector y del objetivo, declarado o no, de los editores de contar con redacciones pequeñas, baratas y sin derechos para los periodistas”, ha argumentado Nemesio Rodríguez, vicepresidente de la FAPE.  “La sociedad no parece muy preocupada por ello, de ahí que hagamos esta llamada y recordemos que hay serias amenazas a la libertad de expresión que se derivan de la precariedad laboral y salarial, de las amenazas de despido y de que, en las redacciones, esté desapareciendo el talento y la experiencia y se quiebra la cadena de aprendizaje. Todo ello –ha asegurado Rodríguez- supone un debilitamiento para la democracia”.
Sobre ese “desmantelamiento de las redacciones, del talento y del periodismo” ha hablado también Aurelio Martín, vicepresidente de la FAPE, quien lo ha achacado a “la falta de comportamiento ético de los editores, que se están amparando en la reforma laboral como único medio de solución, sin reparar en que trabajar en esto no es como hacerlo en una manufactura y en que una redacción no es una fábrica de tornillos”, ha añadido.
CASI 9.000 EMPLEOS MENOS EN LOS MEDIOS
Martín ha dado lectura a los datos de que dispone el Observatorio de la Crisis de la FAPE, que registra un total de 8.822 los despidos en los medios de comunicación en los últimos años (3.879 sólo en 2012) y en 70 los medios de comunicación cerradosdesde el inicio de la crisis, una cifras que ha calificado como “muy duras”.
Martín también ha recordado que, “pese a que es una organización profesional y no sindical”, en el mes de mayo, la FAPE sacó a miles de periodistas a la calle para protestar por la precariedad laboral y salarial.
La presidenta de la FAPE ha concluido: “Vamos a trabajar en positivo y a llevar esta denuncia a la calle y a los medios los días 5 y 6 de diciembre. Cualquier soporte informativo es válido para concienciar a la sociedad de esta situación y de lo que significa”.

“Sin periodismo no hay democracia”, lema del distintivo para el Día de la Constitución


Se trata de que los profesionales de la comunicación lo porten, de manera visible, cuando cubran e informen sobre los actos organizados en torno al 6 de diciembre o en el día previo. Ya pueden recogerse en la Asociación de Prensa de Jerez

Las 48 asociaciones federadas y las 15 asociaciones vinculadas a la FAPE ya disponen en sus sedes de los distintivos con el lema “Sin periodismo no hay democracia” que se repartirán entre los socios y compañeros periodistas para que los porten, de manera visible, cuando acudan a cubrir los actos conmemorativos del Día de la Constitución y, en el caso de las televisiones, también cuando informen sobre ellos. También se portarán en el día previo.


Esta iniciativa de la FAPE tiene como objetivo fundamental hacer llegar a la sociedad  el mensaje de que los periodistas son imprescindibles para el fortalecimiento de la democracia y de que sin periodismo no hay libertades, y surge ante la importante crisis por la que atraviesa la profesión en estos momentos, con cierres de numerosos medios, EREs, despidos y precariedad en las redacciones de todo el país.

Por eso, esta acción va de la mano de la aprobación en las distintas instituciones del Manifiesto de FAPE en defensa del Periodismo.

Los interesados pueden pasarse desde ya por la asociación para recoger su chapa distintiva, aunque os sugerimos que antes escribáis un mail a la presidenta, Pepa Pacheco.

Manifiesto de la FAPE en defensa del periodismo

El documento, según la decisión adoptada por la última Junta Directiva de la Federación, celebrada el pasado día 6 en Segovia, se presentará ante las instituciones públicas españolas a fin de que lo sometan a la consideración y aprobación de sus respectivos plenos

Si aseguramos que el  periodismo atraviesa en España la peor crisis de su historia, nadie podrá decir que exageramos. Se nos podrá acusar de ser reiterativos porque desde la FAPE venimos denunciando este desastre, una y otra vez, en los últimos años.

En esta denuncia constante, hemos sostenido y sostenemos, como eje de nuestra posición, que nuestro país pagará un alto precio si asiste al deterioro del sector periodístico sin tomar medidas que palien la situación. Dejar morir el periodismo es como dejar morir la democracia, porque los medios contribuyen a su sostenimiento promoviendo el debate cívico, el intercambio de ideas y actuando como contrapoder a fin de evitar los abusos.

En términos de empleo, el drama está cuantificado a través del Observatorio de la Crisis de la FAPE que, desde noviembre de 2008, viene registrando su impacto. Con los últimos ERE en editoras locales y en varios grupos nacionales líderes, como los de EFE y los anunciados en El País y Unidad Editorial,  hemos superado los 8.000 empleos perdidos en el periodo de contabilización, lo que unido a los anteriores eleva a 10.000 el total de periodistas en paro.

Se podrá afirmar que hemos predicado en el desierto a la vista de lo que sigue ocurriendo en nuestro sector, que no es el único, por supuesto, que sufre la grave crisis que atenaza a nuestro país.

Pero nuestro sector, y pedimos disculpas por el atrevimiento, es un sector especial porque la demolición de sus cimientos afecta directamente a la  libertad de información y de expresión, que  constituye la base de todas las demás libertades y es el fundamento de la dignidad humana.
Sabemos lo que es un país sin medios independientes, sometidos a la censura diaria de sus informaciones,  con periodistas encarcelados por  ejercer la crítica del poder, despedidos por resistirse a las presiones e incluso asesinados por tratar de ser independientes. Lo estamos viviendo en varios países, algunos de ellos muy cercanos a nosotros por lazos históricos y culturales.
Sabemos lo que significa contratar a periodistas sin remuneración o con un salario indigno. Sabemos lo que supone para la vitalidad de un país que su prensa vaya muriéndose poco a poco. Sabemos que todos estos factores negativos empobrecen la democracia y abren el paso a impulsos autoritarios, de los que los ciudadanos son las principales víctimas.
La precariedad laboral y salarial se extiende como una marea, colocando a los periodistas en una situación de indefensión ante las presiones, vengan de donde vengan. El papel de contrapoder de la prensa queda reducido a la mínima expresión.
En el enfoque de los editores, los periodistas dejan de ser unos profesionales a respetar para convertirse en números que pueden ser tachados en cualquier momento.
La expulsión de periodistas veteranos, con fuentes y con criterio,  priva a los medios del necesario talento para ofrecer a los ciudadanos un periodismo de calidad.  De nuevo, la sociedad es la gran perjudicada.
El panorama propicia que surjan agoreros que pronostican el fin del periodismo, que  es casi como sostener que la democracia tiene los días contados. Porque ustedes, los representantes de los ciudadanos, saben bien que sin prensa libre y crítica con el poder, la salud de la democracia se resiente.
Pero en la FAPE no tenemos ninguna duda de que el periodismo sobrevivirá como elemento vital para el desarrollo de nuestra democracia y de nuestra sociedad en un clima de tolerancia y de convivencia pacífica.
Tampoco tenemos ninguna duda de que los periodistas seguiremos siendo necesarios para jerarquizar las noticias, confirmar su veracidad, contrastarlas y difundirlas bajo un paraguas ético y deontológico, como garantes que somos del derecho fundamental de los ciudadanos a recibir información libre y veraz. 
Ante este panorama, los periodistas no nos estamos quedando quietos. Estamos plantando cara a la crisis promoviendo innovadores proyectos editoriales, pero en la FAPE creemos que esta respuesta solo profesional no es suficiente.
Las instituciones y los ciudadanos tienen que saber que su futuro democrático y solidario necesita unos medios de comunicación potentes e independientes, con periodistas que, con su credibilidad, aporten elementos que ayuden a la gente a formarse su propia opinión.
No hemos encontrado otra forma mejor de expresarlo que el eslogan de nuestra campaña en defensa de nuestro oficio: “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo, no hay democracia”.
Por lo tanto,  la FAPE  hace un llamamiento a los representantes de los ciudadanos en todas las instituciones para que respalden este manifiesto en defensa del periodismo.
En este llamamiento destacamos:
-QUE la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común.
-QUE esa misma libertad queda dañada cuando  se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder.
-QUE es necesario el ejercicio responsable del periodismo por parte de periodistas y editores, basado en el cumplimiento de normas éticas y deontológicas  y en valores como la integridad y el rigor.

-QUE la supeditación de la ética a la dictadura de la audiencia conduce a la inmoralidad y a la ilegalidad, como nos ha demostrado en el Reino Unido el caso del News of the World.

-QUE el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio.

-QUE unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean,  para difundir informaciones sesgadas, interesadas y en algunos casos falsas.

-QUE el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance. 

-QUE los Gobiernos y las instituciones no pueden mirar hacia otro lado cuando empresarios sin escrúpulos quieren convertir un espacio de libertad, como es un medio de comunicación, en un taller de esclavos ofreciendo empleos sin remuneración.

-QUE el futuro del periodismo está en la calidad del contenido que elaboren los periodistas sea en el soporte que sea. Si los medios renuncian, como están haciendo, a las buenas historias, a los buenos reportajes de investigación, a las buenas crónicas de los corresponsales,  poco podrán hacer para convencer al usuario de que es necesario pagar por los contenidos.

-QUE las administraciones tienen que incentivar los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas.

-QUE la defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado,  atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.

Consecuentemente, solicitamos a las instituciones que adopten este manifiesto en defensa del periodismo y que lo tramiten y aprueben como resoluciones en plenos, comisiones y otros órganos que juzguen oportunos.

La APJ convoca a los periodistas el día 3 por la defensa del periodismo

Como en el resto de España, coordinados por la FAPE, la Asociación de la Prensa de Jerez convoca a todos los periodistas jerezanos a concentrarse el día 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, en defensa de la profesión periodística. Bajo el lema “Sin periodistas, no hay periodismo; sin periodismo, no hay democracia”, la cita es a las 10:30 horas, en la Glorieta de los Periodistas de Cádiz, ya que la movilización será conjunta con la APC como la que ya se celebró el pasado 14 de octubre en Jerez.

Están invitados también a sumarse a la convocatoria de los periodistas los colectivos sociales, organizaciones y representantes de instituciones que lo deseen. Al mismo tiempo, la APJ pide a las instituciones y entidades que procuren no efectuar convocatorias a los medios de comunicación en la franja horaria entre las 10:30 y 12:30 de la mañana del 3 de mayo.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) hará público el Manifiesto “Sin periodistas, no hay periodismo; sin periodismo, no hay democracia” durante la rueda de prensa que ofrecerá el lunes 30 de abril para informar de las concentraciones en defensa del periodismo que organizan sus asociaciones miembro así como de otros actos programados con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

El Manifiesto subrayará el compromiso de la FAPE en la defensa de la libertad de prensa, amenazada en nuestro país por las ruedas de prensa sin derecho a preguntas, los contenidos enlatados de los partidos, los bloques electorales, el procesamiento de periodistas y las restricciones que se aplican al trabajo de los fotógrafos en varias instituciones.


Diez razones para salir a la calle y defender un #periodigno

1. Porque somos periodistas y nuestro deber es elaborar informaciones veraces, rigurosas, contrastadas y contextualizadas, no simplemente rellenar espacios vacíos en los medios de comunicación.

2. Porque no podemos aceptar ruedas de prensa sin preguntas y debemos acabar de una vez por todas con la estrategia de negar explicaciones a los ciudadanos #sinpreguntasnocobertura.

3. Porque no queremos ser meros distribuidores de información elaborada por los poderes políticos, económicos, culturales, deportivos y de cualquier otro sector.

4. Porque defendemos un periodismo libre de presiones y servidumbres políticas y económicas que nos devuelva la credibilidad ante la ciudadanía.

5. Porque los periodistas queremos asumir, con todas sus consecuencias, nuestro papel de garantes del derecho constitucional de los ciudadanos a una información veraz.

6. Porque demandamos una retribución digna por nuestro trabajo #gratisnotrabajo.

7. Porque no queremos que puestos estructurales de las redacciones sean ocupados por becarios y porque nos oponemos frontalmente a la desaparición de las redacciones de los periodistas experimentados, a los que se reemplaza con contratos de salarios indignos.

8. Porque queremos que se ponga remedio a la destrucción masiva de puestos de trabajo que están aplicando los editores en los medios de comunicación.

9. Porque queremos defendernos del intrusismo en nuestra profesión.

10. Porque rechazamos que los empresarios de los medios de comunicación antepongan los intereses económicos al derecho de los ciudadanos a estar verazmente informados, obviando los principios éticos y deontológicos de la profesión periodística.

El Manifiesto de Pamplona de la FAPE sale en defensa de los valores del periodismo

El periodismo vive tiempos convulsos, asediado por la crisis económica y de modelo, que a su vez ha producido una crisis de identidad y de valores, tanto en los medios como en los periodistas.
El adelgazamiento de las redacciones carga de trabajo a los que se quedan, por lo que apenas pueden contrastar la información que les llega. Además, cercena la iniciativa de los redactores para buscar información al margen de los circuitos establecidos y de la agenda marcada por quienes están interesados en señalar lo que debe llegar al ciudadano. Esta limitación de las condiciones de trabajo afecta al rigor de los contenidos y a los principios deontológicos de esta profesión,  como son la pluralidad, la independencia, la objetividad y la veracidad.
Hay desánimo y hasta miedo en las redacciones. Los editores se concentran en los despidos sin que se atisbe el más mínimo detalle del modelo sobre el que esperan sostener el negocio; los directores dejan a un lado el debate periodístico para hablar de nuevos perfiles tecnológicos encarnados en periodistas con sueldos ‘competitivos’.
La alternativa se repite: salarios de bajo coste. Es decir, periodistas mal pagados, a los que, además, se les exige la cesión total de sus derechos de autor a la empresa. Pagar mal a los periodistas es exponerlos a las presiones, ya sean políticas o económicas, siempre prestas a debilitar la identidad profesional y a dinamitar sus códigos deontológicos.  
Avanza el periodismo de corta y pega, de difusión de productos enlatados, de las ruedas de prensa sin preguntas, de la preeminencia del rumor sobre la verdad, de la proliferación de noticias sin verificar,  sin contrastar fuentes y que tiende a desbancar a la objetividad como valor clave en el ejercicio de nuestra profesión. También se hace visible el periodismo  de los que “calientan” los debates con comentarios agresivos, en ocasiones calumniosos,  para subir la audiencia.
La deontología profesional se somete, hoy, a las leyes del mercado que imponen editores y directores y se sacrifica en aras del entretenimiento, del espectáculo. Las llamadas tendencias del momento fijan una agenda de noticias banales, que debilita el criterio profesional y roza en ocasiones el sensacionalismo y el esperpento. 
En un intento de anular la profesión periodística, se aprueban leyes que tratan de convertir la información libre en un altavoz de mensajes políticos, cronometrados y de dudoso interés para las audiencias.  
La consecuencia es que los periodistas pierden peso en las redacciones y ellos y sus medios reputación entre la ciudadanía.  La marca pierde valor, la moral profesional languidece.
Ante esta situación,  la LXX Asamblea General de la FAPE reivindica el valor y la vigencia de los principios éticos contenidos en su Código Deontológico, y en su defensa, aprueba el siguiente Manifiesto:
            1.- Los periodistas integrados en la FAPE se comprometen con la sociedad a mantener en el ejercicio de nuestra profesión los principios éticos y deontológicos que le son propios, como refleja el preámbulo del Código Deontológico, y  a defenderlos contra cualquier amenaza.
            2.- El futuro son los contenidos, pero esos contenidos siguen necesitando periodistas que seleccionen, confirmen, contrasten, contextualicen  y expliquen las informaciones, ya sea en Internet, televisión, radio, papel, tableta, móviles o cualquier otra plataforma. Periodistas que cumplan escrupulosamente los principios éticos y deontológicos de su profesión y que alejen de ella, con su comportamiento, a los que caen en el amarillismo, el servilismo o el escándalo interesado.
            3.- Los principios deontológicos de los periodistas no pueden supeditarse a los gustos del público o a la búsqueda de la audiencia a toda costa. La libertad de información tiene que ser la máxima posible, pero existen unos límites, y si se traspasan, podemos vulnerar los derechos fundamentales y la dignidad de las personas. Sólo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento, como señala el Código Deontológico de la FAPE. 
            4.- La elaboración de información para diferentes soportes a la vez no es siempre posible ni es aconsejable en todos los casos. Si se trata de forzar esta práctica, redundará en perjuicio de los referidos valores y de la calidad de la información e, incluso, de los derechos laborales del periodista, si la remuneración no va directamente relacionada con todo el trabajo realizado.
            5.-  Advertimos de que los recortes en las redacciones y la precariedad laboral facilitan las presiones contra la ética y la profesionalidad de los periodistas por parte de los propietarios de medios, de los distintos poderes y de las fuentes.
            6.- El escenario digital ha cambiado el concepto de los derechos de autor y el contrato inicial de los periodistas con los editores.  En todo el mundo, surgen reclamaciones de distintos sectores ligados a la comunicación que demandan el reconocimiento de los derechos de autor por el uso y, sobre todo, la reutilización de sus trabajos. La FAPE considera que incorporar los derechos de autor a los convenios colectivos fortalece los principios éticos y deontológicos.
7.-Ante los cambios veloces e imparables que promueven las nuevas tecnologías,  la inversión en formación continua aparece como una de las grandes prioridades de la nueva era de los medios. Una formación  que la FAPE concibe en dos apartados: tecnológico y ético. Corresponde impulsar la primera a las asociaciones de periodistas, a los sindicatos y a los medios; la segunda, a las universidades.
            8.-  Los medios digitales no necesitan inventar otra ética, ya que ésta no depende de los soportes o de modelos nuevos. La pluralidad, la veracidad, la objetividad y la independencia son robustas muletas en las que se apoya la ética, ya sea para los medios escritos como para los audiovisuales y digitales. La honestidad en el manejo de los datos, el rigor, la búsqueda de la verdad, el respeto a la intimidad y al honor de las personas tienen que abrigarnos siempre.
            9.- Rechazamos de plano la manipulación informativa, venga de donde venga, la ordene quien la ordene, la cometa quien la cometa y tenga la finalidad que tenga, porque es un atentado contra los principios éticos y deontológicos de nuestra profesión, además de una reprobable estafa a los ciudadanos.
10.- Como un medio para promover la defensa del periodismo y de la calidad periodística, los gobernantes, primero, y el resto de políticos después, tienen que cortar inmediatamente el recurso a las ruedas de prensa sin preguntas y a las declaraciones enlatadas. En el caso de que se insistiera en esta aberrante práctica, los periodistas deben especificarlo en sus informaciones.
10.- En esta lucha para cortar las trabas al ejercicio periodístico,  la FAPE recuerda que los periodistas no son máquinas y que una de de sus principales funciones es decidir qué es noticia. Los periodistas pueden decidir profesionalmente que lo que declara un político en un “enlatado” no es noticia. Sería un gran avance que así lo hicieran.
11.- Como parte de su reivindicación de los valores profesionales, la  FAPE reitera su rechazo a la reciente reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que condiciona la capacidad y autonomía de las televisiones privadas para difundir la información política durante las campañas.  Esta reforma reduce el derecho constitucional de los ciudadanos a la información veraz,  que se sustituye por propaganda,  e imposibilita el libre ejercicio del periodismo en televisiones y emisoras públicas y privadas. También rechazamos la censura a la que pueda dar lugar esta reforma electoral.
12.- Ante la proximidad de la campaña electoral para los comicios autonómicos y municipales,  la FAPE insta a los responsables de los medios televisivos a que adviertan a los espectadores de que están obligados a emitir determinada información, para cumplir la ley.
            13.- Estamos muy preocupados por la premeditada mezcla de publicidad e información que crece en los medios. Y rechazamos que los periodistas participen en campañas con ánimo de lucro, ya que atentan contra el Código Deontológico de la FAPE, que establece en su artículo 18 que “se entiende éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de las profesiones periodísticas y publicitarias”.
14.- Apoyamos la conversión de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE en una fundación, para fortalecer su misión de garante del Código Deontológico. A este respecto, invitamos a los editores a que se adhieran a la Comisión como paso necesario para afianzar en las redacciones el criterio de periodismo de calidad que también ellos proponen.
15.-  Respaldamos el dictamen del Consejo de Estado sobre la eliminación de los anuncios de prostitución e instamos a los editores a que cumplan su compromiso de aplicar altos estándares éticos en la autorregulación de la publicidad, contenido en la Declaración de Madrid que subscribieron, junto con FAPE, el 4 de junio de 2010. La defensa de la ética también les incumbe.

Los grandes valores del periodismo no caducan.
Estamos firmemente convencidos de que sólo el compromiso del periodista y de los editores con la ética y la deontología profesionales, cada uno en su ámbito particular,  puede abrir paso al periodismo de calidad que ambas partes reclaman como vía para superar la crisis.